
“Doctor de la Iglesia” o “doctora de la Iglesia” es un título que otorga el papa o un concilio ecuménico a un santo por su erudición y en reconocimiento de que se trata de un maestro de la fe para los fieles de todos los tiempos.
En la antigüedad se le otorgó ese título de forma espontánea a ocho padres de la Iglesia (cuatro latinos y cuatro griegos). Tras ello, fue el papa quien sumó a nuevos doctores de la Iglesia. El primero en sumarse a esos ocho fue santo Tomás de Aquino. Actualmente hay 37.
A muchos de ellos se les agrega un apelativo a su doctorado. Es el caso de san Agustín, que es doctor de la Gracia; de santo Tomás, que es doctor angélico, o el último, san Irineo, doctor de la unidad.
Una vez que se les otorga el título, desde el punto de vista litúrgico hay cambios: se añade el doctorado a su título de santos, se les inscribe en el calendario universal si no lo están, y en su memoria se usa el común de doctores.
Generalmente el título se otorga en una misa presidida por el papa, similar a las canonizaciones, aunque puede hacerlo el papa con la mera carta apostólica.
En esas misas, tras el Kyrie, el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos pide la proclamación y lee la biografía del santo propuesto para el doctorado.
Luego, el papa pronuncia la fórmula de concesión del título, que es la siguiente:
“Nosotros, acogiendo el deseo de muchos hermanos en el episcopado y de tantos fieles en el mundo entero, después de haber recibido el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, de haber reflexionado durante mucho tiempo y haber alcanzado el pleno y seguro convencimiento, con la plena autoridad apostólica, declaramos a san John Henry Newman, doctor de la Iglesia Universal. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”
El coro responde cantando la antífona “Sampientia sanctorum”, es decir, la sabiduría de los santos. Posteriormente, el prefecto agradece al papa la proclamación. Luego, se entona el Gloria y la la misa como de costumbre.
