
El papa León XIII introdujo unas oraciones para ser rezadas de rodillas al final de la misa, que, por el papa que las dispuso, se les conoce como “oraciones leoninas”.
Estas oraciones consisten en: tres Ave Marías y la Salve Regina; de la oración por la Santa Iglesia y de la oración a san Miguel Arcángel. Posteriormente, en 1904 el papa san Pio X añadió una invocación al Sagrado Corazón (Corazón sacratísimo de Jesús: ten misericordia de nosotros).
La oración por la Iglesia es: “Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, mira propicio al pueblo que clama a ti: y, por intercesión de la gloriosa e Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y del bienaventurado san José, su esposo, y de tus santos apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los santos, escucha misericordioso y benigno las preces que te dirigimos por la conversión de los pecadores y por la libertad y exaltación de nuestra santa Madre la Iglesia. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.”
La oración a san Miguel Arcángel fue introducida por el papa León XIII despúes de tener una visión terrible. Quedó consternado. Se dirigió a su despacho y escribió una oración dirigida a san Miguel. Dispuso que se rezara al finalizar todas las misas. Esa oración leonina no subsistió tras la reforma litúrgica como obligatoria. Pero la podemos rezar por devoción. Aquí el texto de esa oración:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén
