El Manual de liturgia

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Durante esta semana puede leerse o cantarse la secuencia Victimae paschali laudes, que el Domingo de Resurrección es obligatoria. Se escucha estando sentados, pues es hasta el Aleluya que hay que ponerse de pie (IGMR 43).

Esta es una de las cuatro secuencias que perviven en la liturgia actual. Se le atribuye la creación a Wipo de Burgundia, monje del siglo IX. Consta de ocho estrofas. De esas, las primeras tres, y la última son de alabanza a Cristo, la víctima pascual, que nos traen a la cabeza el Exultet de la noche santa.

Las otras tres estrofas las constituye un diálogo con santa María Magdalena, a la que se le pregunta: “¿Qué has visto de camino, María en la mañana?”, y responde que ha visto al Señor glorioso, a ángeles y la tumba abandonada con sudario y mortaja, tras lo cual invita a ir a verlo a Galilea.

Se trata de una joya de la espiritualidad pascual del cristianismom con la que se eleva un canto de alabanza a la Víctima pascual.

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

—¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» —A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua».

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.