
La Iglesia pide que se ponga cuidado en conservar, en donde esté vigente, la tradición de las Vísperas bautismales (OGLG n. 213; Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, La preparación y celebración de la Semana Santa, n. 98)
Esta tradición se lleva a cabo el domingo de Resurrección, por la tarde, y surgió para introducir en la oración de la Iglesia a los neófitos que horas antes habían recibido los sacramentos de la iniciación. Ahora se puede llevar a cabo para santificar el ocaso de un día tan sagrado y para conmemorar las apariciones del Señor a sus discípulos en la tarde del día que resucitó.
Las Vísperas inician como de costumbre, con el himno. Pero durante la salmodia se hace una procesión hacia el baptisterio (OGLG n. 213). Las normas litúrgicas no disponen más acerca de cómo celebrar estas Vísperas. En algunos lugares, se realiza una aspersión, o los presentes pasan a mojar su mano en la fuente bautismal. En otros lugares se inciensa la fuente bautismal.
