Avisos

140. En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo.

Bendición

141. Después tiene lugar la despedida. El sacerdote extiende las manos hacia el pueblo y dice:

El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde:

Y con tu espíritu.

El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:

La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.

El pueblo responde:

Amén.

142. En algunas ocasiones y en determinadas misas rituales puede darse una de la bendiciones solemnes o de las oraciones sobre el pueblo.

143. El Obispo, para bendecir al pueblo, usa el siguiente formulario, a no ser que prefiera utilizar una de las bendiciones solemnes o una de las oraciones sobre el pueblo.

V/. El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Bendito se al nombre del Señor.
R/. Ahora y por todos los siglos.
V/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.
V/. La bendición de Dios todopoderoso,
Pa✠dre, Hi✠jo y Espíritu ✠ Santo,
descienda sobre ustedes.
R/. Amén.

Despedida

144. Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, despide al pueblo con una de las fórmulas siguientes:

Pueden ir en paz.

O bien:

La alegría del Señor sea nuestra fuerza.
Pueden ir en paz.

O bien:

Glorifiquen al Señor con su vida.
Pueden ir en paz.

O bien:

En el nombre del Señor,
pueden ir en paz.

O bien, especialmente en los domingos de Pascua:

Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado.
Pueden ir en paz.

El pueblo responde:

Demos gracias a Dios.

145. Después el sacerdote besa con veneración el altar, como al comienzo, y, hecha la debida reverencia con los ministros, se retira a la sacristía.

146. Si sigue inmediatamente otra acción litúrgica, se omite el rito de despedida.