
La forma de distribuir la comunión a los enfermos está prevista en el Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico Fuera de la Misa (RSCyCE, en lo sucesivo), y en el Ritual de la Unción y de la Pastoral de Enfermos (RUyCPE, en lo sucesivo).
Hay que recordar que son ministros ordinarios de la sagrada comunión el obispo, el presbítero y el diácono; y son ministros extraordinarios los acólitos instituidos y también los fieles designados por el ordinario como tales (CIC 910).
Puede recibir la comunión cualquier persona bautizada que cumpla con las condiciones que establece el derecho (CIC 912-917). Pero no debe intentar dársele a las personas incapacitadas para tener comida sólida o líquida en el estómago o a quienes están inconscientes.
En el lugar en donde vaya a distribuirse la comunión debe prepararse una mesa decente cubierta con un mantel (RSCyCE 19). Sobre ella deben encenderse dos cirios (Ídem), salvo que las circunstancias no lo aconsejen (por ejemplo, en una habitación en la que hay oxígeno para un enfermo y haya riesgo de encender fuego). También debe colocarse un vasito con agua para las purificaciones (RSCyCE 22). Al final esa agua o bien se sume o se derrama en algún lugar conveniente (Ídem). El ministro debe llevar un purificador, que después lavará del modo acostumbrado.
En caso de que quien lleve la comunión sea un clérigo, habría que colocar otro recipiente con agua, para que pueda bendecirla y rociar a los presentes, salvo que el ministro lleve el acetre y el hisopo.
Si el ministro de la comunión es clérigo se reviste con alba o sobrepelliz sobre el traje talar, y lleva estola; pero si es laico lleva el vestido litúrgico tradicional en la región, o un vestido que no desdiga de este ministerio y que el ordinario apruebe (RSCyCE 20).
El ministro llega con el Santísimo Sacramento a la habitación del enfermo y lo saluda a él y a los presentes diciendo “La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes (RSCyCE 56 y RUyCPE 94). Pero si el clérigo, puede decir “La paz del Señor sea con vosotros (contigo)” u otro de los saludos litúrgicos (RUyCPE 94-96)
Luego coloca el Sacramento sobre la mesa y lo adora (RSCyCE 56 y RUyCPE 94).
Tras ello tiene lugar el acto penitencial (RSCyCE 57), para el que se emplea alguna de las tres fórmulas que se encuentran en el ritual, que son las mismas tres que se pueden emplear en la misa.
Pero si el ministro es sacerdote, antes del acto penitencial puede rociar con agua bendita al enfermo y a la habitación mientras dice “Que esta agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección” (RUyCPE 97). Si es necesario, antes bendice el agua. También puede escuchar en confesión sacramental al enfermo (RUyCPE 98). En este último caso habría que omitir el acto penitencial referido en el párrafo anterior solo si no hay otras personas que van a comulgar (RUyCPE 99).
Después uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la sagrada Escritura (RSCyCE 58 y RUyCPE 103)
Al terminar, el ministro invita a rezar la oración del Señor, tras lo cual todos rezan el Padrenuestro. (RSCyCE 59 y RUyCPE 104). Acabado éste, se el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.” El enfermo y los que van a comulgar dicen: “Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.” (RSCyCE 60 y RUyCPE 105)
Luego, el ministro se acerca al enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice: “El Cuerpo de Cristo (o “La Sangre de Cristo, en su caso), a lo que el enfermo responde: “Amén”, y comulga. Los demás comulgan después (RSCyCE 61 y RUyCPE 106).
Si el enfermo no puede deglutir, puede dársele le comunión bajo la sola especie de vino. Para ello se le debe dar la comunión con el método que resulte más apropiado de entre los que se establecen en el Misal para la comunión bajo las dos especies.
Tras la comunión pueden seguir unos momentos de sagrado silencio, durante los cuales el ministro purifica el vaso donde llevaba la Comunión y sus dedos en el vasito con agua. Si queda algo de la preciosa Sangre del Señor, la debe sumir el ministro y hacer las abluciones (Ritual de la Unción y de la Pastoral de Enfermos, n 169)
El silencio concluye con la oración que prevé el ritual: “Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con fe viva que el Cuerpo (la Sangre) de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que nuestro hermano (nuestra hermana) acaba de recibir, le conceda la salud corporal y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.” (RSCyCE 62 y RUyCPE 107)
Después, si el ministro es clérigo imparte la bendición a los presentes. Si ha quedado Sacramento puede hacer la señal de la cruz con éste (RUyCPE 111). Pero si el ministro es laico invoca la bendición de Dios con el texto que aparece en el ritual u se santigua (RSCyCE 63)
Ahora, si se va a distribuir la comunión a varios enfermos repartidos en distintas habitaciones, por ejemplo, a varios enfermos que se encuentran en el mismo hospital, el ministro simplemente muestra el Santísimo Sacramento a todos los presentes en cada habitación diciendo “Este es el Cordero de Dios…”, tras lo cual da la comunión (RSCyCE 66 RUyCPE 118-119)
En la primera habitación que visite dice la antífona que prevé el ritual (RSCyCE 65 RUyCPE 117), y en la última habitación dice la oración poscomunión antes referida (RSCyCE 67 y RUyCPE 120), pero sin dar la bendición ni invocar la bendición de Dios.
