. Dóminus vobíscum.

. El Señor esté con vosotros.

. Et cum spíritu tuo.

. Y con tu espíritu.

. Ite, Missa est.

. Id, la Misa ha terminado.

. Deo grátias.

. Gracias a Dios.

Si vero post Missam aliqua processio fiat, loco Ite, Missa est, dicitur:

Si luego de la Misa hay procesón, en lugar de Id, la misa ha terminado, se dice:

. Benedicámos Dómino

. Bendigamos al Señor.

. Deo grátias.

. Gracias a Dios.

In Missis Defunctorum dicit:

En las Misas de difuntos dice:

. Requiescant in pace.

. Descansen en paz.

. Amen

. Amén.

Dicto Ite, Missa est, Sacerdos inclinat se ante medium Altaris, et manibus junctis super illud, dicit secrete:

Dicho Id, la Misa ha terminado, el sacerdote se inclina ante el centro del altar y, con las manos juntas sobre él, dice en secreto:

Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ majestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

Sea agradable a Ti, santa Trinidad, el obsequio de mi servicio; y concede que el sacrificio que, indigno, ofrecí ante los ojos de tu majestad, sea aceptable a Ti, y que para mí y para todos aquellos por quienes lo ofrecí sea, por tu misericordia, propiciatorio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Deinde osculatur Altare; elevatis oculis, extendens, elevans et jungens manus, caputque Cruci inclinans, dicit:

Después besa el altar; elevando los ojos, extendiendo, elevando y juntando las manos e inclinando la cabeza ante la cruz, dice:

Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, et Spíritus Sanctus.

Os bendiga Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

℟. Amen.

℟. Amén.

Deinde Sacerdos in cornu Evangelii, junctis manibus dicit:

Después el sacerdote, en el lado del Evangelio, con las manos juntas, dice:

℣. Dóminus vobíscum.

℣. El Señor esté con vosotros.

℟. Et cum spíritu tuo.

℟. Y con tu espíritu.

Et signans signo crucis primum Altare vel librum, deinde se in fronte, ore et pectore, dicit:

Y signando con la señal de la cruz primero el altar o el libro, y después a sí mismo en la frente, la boca y el pecho, dice:

Inítium sancti Evangélii secúndum Joánnem.

Principio del santo Evangelio según san Juan.

℟. Glória tibi, Dómine.

℟. Gloria a Ti, Señor.

Junctis manibus prosequitur:

Con las manos juntas prosigue:

In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Ómnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt. Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine. Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem filios Dei fíeri, his qui credunt in nómine ejus: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. Genuflectit dicens: Et Verbum caro factum est Et surgens prosequitur: et habitávit in nobis: et vídimus glóriam ejus, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritátis.

En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho se hizo. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. Hubo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. Éste vino para testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino que había de dar testimonio de la luz. Era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron les dio potestad de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangres, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Hace genuflexión, diciendo: Y el Verbo se hizo carne. Y levantándose prosigue: y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

San Bartolomé, apóstol (fiesta)