El Manual de liturgia

El Manual de liturgia

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Los acólitos son instituidos por el obispo dentro de la celebración de la Misa. Se utiliza el formulario de la Misa “por los ministros de la Iglesia”, si el día permite usarla (CE 188).

Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra, hasta el Evangelio inclusive, se realizan como de costumbre.

Después del Evangelio, el obispo se sienta en la cátedra, recibe la mitra y báculo. Todos se sientan. En ese momento, un diácono dice: “Acérquense los que van a ser instituidos para el ministerio de acólitos” Luego, dice el nombre de cada uno, a lo que responden “Presente”. Tras decir presente, cada uno acerca al obispo, hace una reverencia y vuelve a su lugar (CE 813).

Cuando todos han respondido, el obispo hace la homilía. Concluida, el obispo deja la mitra y todos se levantan con él. Los candidatos al acolitado se dirigen frente al obispo y se arrodillan. En ese momento, el obispo invita a todos a orar. Tras un momento de silencio, el obispo, de pie, extiende las manos y dice una oración (815).

Al final de la oración, todos se sientan y el obispo revive la mitra. Uno a uno, los candidatos se acercan al obispo, quien les entrega el copón o las vinajeras. Mientras se ejecuta un salmo (CE 816).

Cuando les entregó el recipiente a cada uno, sigue la oración de los fieles (o el Credo, si corresponde). 

Luego, los nuevos acólitos llevan el pan y el vino para la preparación de los dones y la Misa continúa como de costumbre.