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Papa Francisco Eucaristia

1.- La Liturgia de la Palabra tiene una secuencia propia, que puede ser recitada o cantada por todos, quienes permanecen sentados, antes del aleluya.

2.- En la Consagración, además de la hostia grande del celebrante, ha de ser consagrada una segunda hostia grande para exponer en la custodia.

3.- La Misa sigue como de costumbre hasta el fin de la Comunión. En ese momento se purifican los vasos sagrados y se retiran, pero se queda el corporal extendido. Luego, el celebrante (o el diácono) toma la segunda hostia, que no fue consumida, y la expone en la custodia, que pone sobre el corporal.

4.- Todos los que pasen delante del Santísimo expuesto tras la Comunión, deben hacer genuflexión.

5.- El celebrante reza la Oración Después de la Comunión y, concluida, se quita la casulla y la estola y se pone la capa pluvial y la estola que hace juego con la pluvial. Los concelebrantes pueden vestir pluvial, si hay suficientes; si no, se quedan con la casulla. El diácono se queda con la dalmática.

6.- El celebrante se dirige hacia el altar. Los ministros le ayudan levantando los extremos de la pluvial. Al llegar al altar hacen la genuflexión, y de pie, el celebrante pone incienso en dos turíbulos. Luego toma uno de éstos e inciensa el Santísimo. Mientras tanto, se canta el “Pange lingua”

7.- Tras unos momentos de silencio, inicia la procesión. Ésta puede dirigirse hacia otra iglesia, o bien dar una vuelta por la misma iglesia y su atrio.

8.- Hasta el frente va el acólito con la cruz, rodeado por dos acólitos con velas. Le siguen los acólitos y los concelebrantes. Después van los dos turiferarios, incensando. Después sigue el celebrante principal con la custodia en las manos. A su lado caminan acólitos que portan velas. El celebrante con la custodia puede colocarse debajo de un palio que portan fieles dignamente vestidos.

9.- Durante la procesión se pueden hacer cantos eucarísticos apropiados.

10.- La procesión puede detenerse en ciertos lugares en donde se han preparado altares adornados con flores y velas, para dar la bendición con el Santísimo. Al llegar a cada uno, el celebrante deja la custodia sobre el altar, y la inciensa de rodillas, mientras todos cantan el “Tantum Ergo”. Concluido, el celebrante de rodillas dice la antífona “Les diste pan del cielo” a lo que se contesta “Que contiene en sí todo deleite”. Luego, el sacerdote se pone de pie y reza la oración “Oh Dios, que en este admirable sacramento”, tras lo cual, toma nuevamente la custodia y da la bendición tranzado una cruz griega, mientras todos están en silencio.

11.- La última bendición se hace al llegar a la iglesia hacia la que se dirige la procesión, o al volver al altar. Ahí se sigue el mismo rito explicado en el número anterior y, tras la bendición se rezan las aclamaciones “Bendito sea Dios…”

12.- Al final de esta última bendición se reserva el Santísimo en el sagrario mientras se canta el salmo 116.